Extasis a nuestra Señora Esperanza Macarena


Soñé despierto, soñé dormido, lágrimas cual olas embravecidas inundaron mis ojos, que como barcos a la deriva me vi perdido sin horizonte fijo. Y en medio de aquella tormenta, te imploré bendita Macarena; los cielos se abrieron y apareciste como sol radiante, me iluminaste y la tempestad calmaste. Piedras preciosas y estrellas quisieron ocultarte, más con tu resplandor divino aquella invasión la eclipsaste. Aroma de azahar, nardos y azucenas impregnaron aquel instante, y con tu sonrisa serena cual brisa al alba acaricia la arena, así te vi Macarena, me diste esperanza y me quitaste la pena.